INTRODUCCIÓN
La
historia habla de cómo va cambiando al paso de los años en el mundo en cuanto
van pasando los siglos todos los acontecimientos importantes que pasaron en el
mundo y cambiaron al ya sea para bien o mal y como se fue desarrollando el ser
humano.
Las etapas de nacimiento
de la civilización tardía de la evolución
tecnológica presentan dos grandes cesuras en el pasado de la
humanidad diferentes tipos de representación gráfica de la sucesión de hechos y
procesos en el tiempo y pasado.
Se hablara sobre el porqué la historia se considera una
ciencia y sobre los que están en contra de esta y el porqué.
HISTORIA
La historia es la ciencia que tiene como
objeto de estudio el pasado de la humanidad y como método el propio de las
ciencias
sociales. Se
denomina también "historia" al periodo histórico que transcurre desde
la aparición de la escritura hasta la
actualidad.
Más allá de las acepciones propias
de la ciencia histórica, "historia", en el lenguaje usual, es la narración de cualquier suceso, incluso de
sucesos imaginarios y de mentiras;[] []sea
su propósito el engaño, el placer estético o
cualquier otro (ficción
histórica). Por el contrario, el propósito de la ciencia histórica
es averiguar los hechos y procesos que
ocurrieron y se desarrollaron en el pasado e interpretarlos
ateniéndose a criterios de objetividad; aunque
la posibilidad de cumplimiento de tales propósitos y el grado en que sean
posibles son en sí mismos objetos de debate.
En medicina se utiliza el concepto
de historia
clínica para el registro de datos sanitarios significativos de
un paciente, que se remontan hasta su nacimiento o incluso a su herencia
genética.
A su vez, llamamos
"historia" al pasado mismo, incluso, puede hablarse de una "historia natural" en
que la humanidad no estaba presente (término clásico ya en desuso, que se
utilizaba para referirse no sólo a la geología y la patología sino
también a muchas otras ciencias
naturales; las fronteras entre el campo al que se refiere este
término y el de la prehistoria y la arqueología son
imprecisas, a través de la paleo antropología).
Ese uso del término
"historia" lo hace equivalente a "cambio en el tiempo".[ ]En
ese sentido se contrapone al concepto de filosofía, equivalente a esencia o permanencia
(lo que permite hablar de una filosofía
natural en textos clásicos y en la actualidad, sobre todo en
medios académicos anglosajones, como equivalente a la física). Para cualquier
campo del conocimiento, se puede tener una perspectiva histórica -el cambio- o
bien filosófica -su esencia-. De hecho, puede hacerse eso para la historia
misma y para el tiempo mismo.
HISTORIA COMO CIENCIA
Dentro de la popular división entre ciencias y letras o humanidades, se
tiende a clasificar a la historia entre las disciplinas humanísticas junto con
otras ciencias
sociales (también denominadas ciencias humanas); o
incluso se le llega a considerar como un puente entre ambos campos, al
incorporar la metodología de éstas a aquéllas.[]
La ambigüedad de esa división del conocimiento humano,
y el cuestionamiento de su conveniencia, ha llevado al llamado debate de las dos
culturas.
No todos los historiadores aceptan
la identificación de la historia con una ciencia social, al considerarla una
reducción en sus métodos y objetivos, comparables con los del arte si se basan en
la imaginación (postura
adoptada en mayor o menor medida por Hugh Trevor-Roper, John Lukacs, Donald Creighton, Gertrude
Himmelfarb o Gerhard Ritter). Los
partidarios de su condición científica son la mayor parte de los historiadores
de la segunda mitad del siglo
XX y del siglo
XXI (incluyendo, de entre los muchos que han explicitado sus preocupaciones
metodológicas, a Fernand
Braudel, E.
H. Carr, Fritz Fischer, Emmanuel
Le Roy Ladurie, Hans-Ulrich
Wehler, Bruce Trigger, Marc Bloch, Karl
Dietrich Bracher, Peter
Gay, Robert
Fogel, Lucien Febvre, Lawrence Stone, E. P. Thompson, Eric Hobsbawm, Carlo Cipolla, Jaume
Vicens Vives, Manuel
Tuñón de Lara o Julio Caro Baroja). Buena
parte de ellos, desde una perspectiva multidisciplinar (Braudel
combinaba historia con geografía, Bracher con ciencia
política, Fogel con economía, Gay con psicología, Trigger
con arqueología),
mientras los demás citados lo hacían a su vez con las anteriores y con otras,
como la sociología y la antropología. Esto no
quiere decir que entre ellos hayan alcanzado una posición común sobre las
consecuencias metodológicas de la aspiración de la historia al rigor
científico, ni mucho menos que propongan un determinismo que (al
menos desde la revolución
einsteniana de comienzos del siglo XX) no proponen ni las llamadas ciencias
duras.[] Por
su parte, los historiadores menos proclives a considerar científica su
actividad tampoco defienden un relativismo estricto
que imposibilitaría de forma total el conocimiento de la historia y su
transmisión; y de hecho de un modo general aceptan y se someten a los
mecanismos institucionales, académicos y de práctica científica existentes en
historia y comparables a los de otras ciencias (ética de la investigación, publicación
científica, revisión
por pares, debate
y consenso científico, etc.).
La utilización que hace la historia
de otras disciplinas como instrumentos para obtener, procesar e interpretar datos del pasado
permite hablar de ciencias auxiliares de la historia de
metodología muy diferente, cuya subordinación o autonomía depende de los fines
a los que estas mismas se apliquen.
Historia como disciplina académica
La docencia de la
historia en la enseñanza obligatoria fue una de las bases de la construcción nacional desde el siglo XIX, proceso simultáneo a la proliferación de
las cátedras de historia en las universidades (inicialmente en las facultades de letras o Filosofía y Letras, y con el tiempo, en facultades propias o de Geografía e Historia -disciplinas
cuya proximidad científica y metodológica es una característica de la tradición
académica francesa y española-) y la creación de todo tipo de
instituciones públicas y privadas (clubes históricos o sociedades
históricas, muy habitualmente medievalistas, respondiendo
al historicismo propio del gusto romántico, empeñado en la búsqueda de elementos de identificación nacional); así
como publicaciones dedicadas a la historia.
En la enseñanza
media de la mayor parte de los
países, los programas de historia se diseñaron como parte esencial del currículo. En
especial la agregación de historia presente en los lycées franceses
desde 1830 adquirió con el tiempo un prestigio social incomparable con los
cargos similares en otros sistemas educativos y que caracterizó el elitismo de la escuela laica
republicana hasta finales del siglo
XX.
A ese proceso de institucionalización, siguió la especialización y subdivisión de la disciplina con diferentes sesgos temporales
(de cuestionable aplicación fuera de la civilización occidental: historia antigua, medieval, moderna, contemporánea -estas dos últimas, habituales en la historiografía francesa o
española, no suelen subdividirse en la historiografía anglosajona: en:modern era-), espaciales (historia
nacional, regional, local, continental -de África, de Asia, de América, de Europa, de Oceanía-),
temáticos (historia política, militar, de las instituciones, económica y social, de los movimientos sociales y de los movimientos políticos, de las civilizaciones, de las mujeres, de la vida cotidiana, de las mentalidades, de las ideas, cultural), historias
sectoriales ligadas a otras disciplinas (historia
del arte, de la música, de las religiones, del derecho, de la ciencia, de la medicina, de la economía, de la ciencia política, de las doctrinas políticas, de la tecnología), o centrada en cualquier tipo de cuestión particular (historia de la electricidad, democracia, de, de los
sindicatos, de los sistemas operativos, de las formas -literarias de la Biblia-, etc.). Ante la atomización del campo de estudio, también se han
realizado distintas propuestas que consideran la necesidad de superar esas
subdivisiones con la búsqueda de una perspectiva holística (historia de las civilizaciones e historia total) o su enfoque inverso (microhistoria).
Historia como escritura
La identificación del concepto de historia con la narración escrita del pasado produce, por
un lado, su confusión con el término historiografía (historia se
llama a la vez al objeto estudiado, a la ciencia que lo estudia y al documento resultado de ese estudio); y por otro justifica el empleo del
término prehistoria para
el período anterior a la aparición de la escritura, reservándose el nombre historia para
el periodo posterior.
Según ese uso restrictivo, la mayor parte de la humanidad queda fuera de la historia, no tanto porque
no accede personalmente a la lectura y la escritura (el analfabetismo fue la condición común de la inmensa mayoría de la población, incluso
para las clases dominantes, hasta la imprenta), sino
porque los reflejados en el discurso histórico han sido siempre muy pocos, y
grupos enteros quedan invisibilizados (las clases bajas, las mujeres, los discrepantes que no pueden
acceder al registro escrito), con lo que ha sido objeto de preocupación de
algunos historiadores la reconstrucción de la visión de los vencidos y la historia desde abajo.
Lo mismo ocurre con gran número de pueblos y culturas (las
consideradas como culturas primitivas, en una terminología ya desfasada de la antropología clásica) que no tienen historia.
No obstante, independientemente de que los historiadores y los antropólogos ideológicamente tengan una tendencia etnocentrista (eurocentrista, sinocentrista o indigenista) o, de forma opuesta, multiculturalita o relativista cultural, existe la posibilidad de obtener o reconstruir un relato fiable de los
acontecimientos que afectan a un grupo humano utilizando otras
metodologías: fuentes arqueológicas(cultura material) o historia oral.
Etimología
La etimología remota procede del protoindoeuropeo *wid-tor- (de la raíz *weid-, "saber, ver"
-construcción hipotética-) presente también en la palabras latinas idea o visión, en las germánicas wit, wise o wisdom,
la sánscrita veda, y las eslavas videti o vedati, y en otras lenguas de
la familia indoeuropea.
La palabra antigua griega ἱστορία fue usada por Aristóteles . El término se derivaba de ἵστωρ (léase jístōr, traducible por "hombre
sabio", "testigo" o "juez"). Se pueden encontrar usos
de ἵστωρ en los himnos homéricos, Heráclito, el
juramento de los efebos atenienses y en las inscripciones beocias (en un sentido legal, con un significado similar a
"juez" o "testigo"). El rasgo aspirado es problemático, y
no se presenta en la palabra cognata griega εἴδομαι ("aparecer"). La
forma ἱστορεῖν ("inquirir"), es una derivación jónica, que se expandió primero en la Grecia
clásica y más tarde en la civilización
helenística.
Historia, historiografía e historiología
En el estudio de la historia conviene diferenciar tres conceptos a veces
usados laxamente y que pueden llegar a ser confundidos entre sí:
·
La historiografía es el
conjunto de técnicas y métodos propuestos para describir los hechos históricos
acontecidos y registrados. La correcta praxis de la historiografía requiere el
empleo correcto del método histórico y el sometimiento a los requerimientos típicos del método científico. También se denomina historiografía a la producción literaria de los
historiadores, y a las escuelas, agrupaciones o tendencias de los historiadores mismos.
·
La historiología o
«teoría de la historia» es el conjunto de explicaciones, métodos y teorías
sobre cómo, por qué y en qué medida se dan cierto tipo de hechos históricos y
tendencias sociopolíticas en determinados lugares y no en otros. El término fue
introducido por José Ortega y Gasset y el DRAE lo define como el
estudio de la estructura, leyes y
condiciones de la realidad histórica.
·
La historia como conjunto de hechos
realmente acontecidos en el pasado de la humanidad; aunque muy frecuentemente
se entiendan restrictivamente como hechos
históricos únicamente a los acontecimientos trascendentes, los que tienen un alcance lo suficientemente amplio
como para ser útiles para la comprensión de hechos posteriores, o al menos los
que son interpretados así desde la perspectiva del historiador que los destaca
o considera dignos de recuerdo (memoria histórica). La selección de esos hechos es cuestión de debate, pues cada una de
las interpretaciones de la historia pone el protagonismo de la historia (sujeto histórico) en uno u otro lugar, lo que determina qué datos considerar hechos
relevantes. Los partidarios de una historia política, militar, cultural, o de las instituciones no coincidirán con los partidarios de una historia económica y social; oposición expresada en los términos marxistas de superestructura y estructura o el unamuniano de intrahistoria.
Es imposible ignorar la polisemia y la superposición de estos tres términos, pero simplificando al
máximo: la historia son los hechos del pasado; la historiografía es la ciencia
de la historia; y la historiología es la epistemología o teoría de la historia.
Filosofía de la historia
La filosofía de la historia no debe confundirse ni con la historiología,
ni con la historiografía, de los que se separa claramente. La filosofía de la historia es la rama de la filosofía que concierne al significado de la historia humana, si es que lo
tiene. En su origen especuló si era posible un fin teleológico de su desarrollo, o sea, se pregunta si hay un diseño, propósito,
principio director o finalidad en el proceso de la historia humana. En la actualidad
se discute más sobre la función del conocimiento histórico dentro del
conocimiento y las implicaciones del mismo. También se ha discutido sobre si el
objeto de la historia debe ser una vedad histórica, el deber
ser, o si la historia es en algún
sentido es cíclica o lineal y el devenir histórico se aparta indefinidamente
del punto de partida. También se ha discutido si es posible hablar de la idea
de progreso positivo en ella.
Fines y justificación de la historia
Tampoco deben confundirse los supuestos fines teleológicos del hombre en
la historia con los fines de la
historia es decir, la justificación de la propia historia como memoria de la humanidad. Si la historia
es una ciencia social y humana, no puede abstraerse del porqué se encarga de
estudiar los procesos sociales: explicar los hechos y eventos del pasado, sea
por el conocimiento mismo, sea porque nos ayudan a comprender el presente: Cicerón bautizó
a la historia como maestra de la
vida, y como él Cervantes, que también la llamó madre
de la verdad. Benedetto
Croce remarcó la fuerte
implicación del pasado en el presente con su toda historia es historia contemporánea. La historia, al
estudiar los hechos y procesos del pasado humano, es un útil para la
comprensión del presente y plantear posibilidades para el futuro. Salustio llegó
a decir que entre las distintas
ocupaciones que se ejercitan con el ingenio, el recuerdo de los hechos del
pasado ocupa un lugar destacado por su gran utilidad. Un tópico muy
difundido (atribuido a Jorge
Santayana) advierte que los pueblos que no conocen su historia están
condenados a repetirla, aunque otro tópico (atribuido a Carlos
Marx) indique a su vez que cuando
se repite lo hace una vez como
tragedia y la segunda como farsa.
La radical importancia de ello se basa en que la historia, como la medicina, es una de las ciencias en que el sujeto investigador coincide con el
objeto a estudiar. De ahí la gran responsabilidad del historiador: la
historia tiene una proyección al futuro por su potencia transformadora como herramienta de cambio
social; y a los profesionales que la
manejan, los historiadores, les es aplicable lo que Marx dijo de los filósofos
(hasta ahora se han encargado de
interpretar el mundo y de lo que se trata es de transformarlo). No
obstante, desde otra perspectiva se pretende una investigación desinteresada para la objetividad en la
ciencia histórica.
No hay un acuerdo universal sobre la periodización de la
historia, aunque sí un consenso académico sobre los
periodos de la historia de la civilización occidental, basado en los
términos acuñados inicialmente por Cristóbal Celarius (Edades
Antigua, Media y Moderna), que ponía al mundo clásicogrecorromano y su Renacimiento como los
hechos determinantes para la división; y que actualmente es de aplicación
general.La
acusación de eurocentrismo que se hace a
tal periodización no impide que sea la más utilizada, por ser la que responde
precisamente al desarrollo de los procesos históricos que produjeron el mundo
contemporáneo.
En cuanto a la división del tiempo prehistórico en Edad
de la Piedra y Edad de los Metales, fue propuesta en 1836 por el
arqueólogo danés Christian Jürgensen Thomsen.
La evolución tecnológica presenta dos
grandes cesuras en el pasado de la humanidad: la revolución neolítica y la revolución industrial, lo que
permite hablar de tres grandes periodos: el caracterizado por la exclusividad
de sociedades cazadoras-recolectoras, el preindustrial y el industrial (a veces se
emplea el adjetivo postindustrial para el
periodo de la historia más reciente)
Prehistoria
Pinturas rupestres de Cueva de las Manos (Río
Pinturas, Argentina, cerca de 9000
años de antigüedad). Representan esquemáticamente a un hombre y a grupos de
animales; también se observan otros símbolos, destacadamente las manos que dan
el nombre al lugar. Esta forma de arte prehistórico, aunque es un
testimonio valiosísimo para la reconstrucción del pasado, no es una fuente histórica, sino arqueológica.
Stonehenge, un monumento megalítico tipo crómlech construido en Gran
Bretaña en el III
milenio a. C. por un pueblo en transición del neolítico a la edad de
los metales, contemporáneo de las Pirámides de Egipto. Su olvidada
función religiosa y astronómica es objeto en la actualidad de revivals espiritualistas.
Espada de bronce (Saint-Germain-en-Laye, Francia, hacia 800 a. C., periodo protohistórico en el que los héroes griegos, que
usarían armas semejantes, ya son cantados por Homero).
Prehistoria. Desde la aparición del hombre
(diferenciación de las distintas especies del géneroHomo, subtribuhominina, superfamiliaHominoidea, orden de los primates), de fechas
inciertas, hace más de dos millones de años; hasta la aparición de la escritura, en torno al IV
milenio a. C..
Paleolítico
(etimológicamente Antigua Edad de
Piedra, por la piedra tallada). Los hechos más decisivos son los ligados
a la evolución humana, en lo físico,
y a la evolución cultural primitiva
(utilización de herramientas y del fuego y desarrollo
de distintos tipos de colaboración y conducta
social primitiva; destacadamente el lenguaje). Los grupos
sociales no superarían el tamaño de hordas, con una densidad de población inferior a un
habitante por kilómetro cuadrado. La economía se limitaba a
una relación depredadora con el medio
ambiente (caza, pesca y recolección), lo que no
impedía un impacto notable (primera humanización
del paisaje natural y extinciones provocadas por
la presión de la actividad humana en los ecosistemas donde se
introduce).
Edad de los Metales. Desde el IV
milenio a. C. (o más tarde, según la zona), que aunque es una época ya
histórica en el Próximo Oriente Antiguo, es aún
prehistórica en la mayor parte del mundo. Innovaciones tecnológicas de difusión
paulatina (metalurgia, rueda, arado, vela). Algunas aldeas se amurallan y aumentan de
tamaño hasta transformarse en ciudades. La economía y
la sociedad se hace más compleja (excedentes, comercio a larga
distancia, especialización del trabajo, estratificación social con una élite dirigente
caracterizada por la exhibición de riqueza en forma de armas y monumentos funerarios). El tránsito
a la historia se dará cuando se complete la formación de las sociedades
complejas (civilizaciones) con estado y religión
institucionalizada, que producirán la escritura.
Historia
Arquero asirio a
caballo. Representa una cacería real como la de la famosa leona herida. La
íntima relación de determinados pueblos con el caballo caracterizó
la dinámica milenaria entre pueblos nómadas-ganaderos y
sedentarios-agricultores (que mucho más tarde describiría el historiador
árabe Ibn Jaldún).
Los miles
de guerreros del ejército de terracota(Xian, siglo
III a. C.) servían para garantizar el eterno mandato
de Qin Shi Huang,
autoproclamado primer emperador de China, temeroso de los innumerables enemigos cuya
venganza esperaba en la vida después de la muerte. Las civilizaciones
extremo-orientales se caracterizaron por su continuidad, que no
se vio interrumpida por la discontinuidad entre Edad Antigua y Edad Media
propia de la civilización occidental.
Historia. Desarrollo de la escritura como consecuencia de la aparición de los primeros estados. IV milenio a. C. en Sumeria.
Protohistoria. Período
de solapamiento: las civilizaciones que desarrollan escritura dejan constancia
escrita no sólo de sí mismas, sino de otros pueblos que no lo han hecho.
Habitualmente los pueblos
colonizadores son los que dejan testimonio histórico de su
relación los pueblos indígenas (por ejemplo, de los pueblos prerromanos).
Edad Antigua
Nacimiento de la civilización en el Antiguo Oriente Próximo (a veces denominado Antigüedad temprana) Primeros
estados (templos, ciudades-estado, imperios hidráulicos) en Mesopotamia (SAntigüedad clásica: Entre el siglo
VIII a. C. y el siglo
II d. C.. De validez restringida a las civilizaciones
griega y romana, caracterizadas por la cultura
clásica (término de gran ambigüedad, que en su aspecto espacial y temporal
puede considerarse ampliado a todo el Próximo Oriente por el helenismo posterior al Imperio
de Alejandro
Magno y al Mediterráneo
occidental por el helenizado Imperio
romano; o restringido al periodo
clásico del arte griego -siglo
V a. C. y siglo
IV a. C.-; o de forma aún más estricta reducido al siglo de Pericles -la Atenas de mediados del siglo
V-), y unos precoces conceptos de libertad, democracia y ciudadanía que se
basaban paradójicamente en la sumisión de otros pueblos y la utilización
intensiva de la fuerza
de trabajo esclava. Ambas civilizaciones contaban sus eras desde fechas
del Siglo
VIII a. C. (la primera olimpiada o la fundación
de Roma, respectivamente). Simultáneamente se desarrolló el Imperio
persa, que ocupa el espacio intermedio y pone en contacto las mediterráneas
con las civilizaciones
asiáticas, especialmente la hindú, mientras que las civilizaciones de Extremo
Oriente, como la china, se desarrollan de forma prácticamente independiente, y
las americanas en total desconexión.
umeria, Acad, Babilonia, Asiria), Antiguo Egipto, Levante Mediterráneo (Fenicia, Antiguo Israel)
Antigüedad tardía: De
validez restringida a Occidente, es un periodo de transición, desde la crisis del siglo III hasta Carlomagno o
la llegada del Islam a
Europa (siglo
VIII), en que
el Imperio romano entra en decadencia y sufre el impacto de las invasiones germánicas, nuevas religiones monoteístas (cristianismo e Islam) se
imponen como religiones dominantes y el modo de producción esclavista se
sustituye por el modo de producción feudal. En
Oriente sobrevive el Imperio bizantino re
helenizado.
Dos guerreros griegos en combate singular. Tras ellos hay carros de guerra.
Fragmento de una cráteratica de
figuras negras,Selinunte, siglo
VI a. C.(contemporánea a las reformas de Clístenes). El equipamiento militar para el combate cuerpo a
cuerpo (casco, lanza) es similar al que usarán los
hoplitas, pero
ellos luchan agrupados en falanges, y el
escudo estará diseñado para proteger tanto al compañero de filas como al que lo
lleva.
Sarcófago Ludovisi, hacia250. Las legiones romanas luchan
contra los godos, que en los siglos siguientes (periodo de las
invasiones) contribuirán decisivamente tanto a la continuidad como a la Caída del Imperio romano, tras la que instaurarán algunos
de los más importantes reinos germánicos de la Alta Edad Media.
Edad Media: De
validez restringida a Occidente, desde la caída del Imperio romano de Occidente (siglo V) hasta
la caída del Imperio romano de Oriente (siglo XV). En un
periodo tan prolongado se produjeron dinámicas muy complejas, que poco tienen
que ver con los tópicos de aislamiento, inmovilismo y oscurantismo con que se
la definía desde la perspectiva de la modernidad, que la infravaloraba como un paréntesis de atraso
y discontinuidad entre una mitificada edad antigua y su renacimiento en la moderna.
Alta Edad Media: siglo V al siglo X.
Una época oscura por
la escasez de fuentes escritas, debida al retroceso de la vida urbana y de la
descomposición del poder político que caracterizan al feudalismo. La
Iglesia, sobre todo a través del monacato, se
convierte en la única continuidad de la tradición intelectual. La nobleza y
el clero,
vinculados familiarmente, son los señores que ejercen el poder político, social y
económico sobre los campesinos sometidos
a servidumbre. Castillos y monasterios se
imponen en un paisaje de bosques, baldíos y pequeñas aldeas casi incomunicadas.
Baja Edad Media.
Del siglo XI al siglo XV. A veces
se restringe al siglo
XIV y
al siglo XV,
como Crisis de la Edad Media o Crisis del siglo XIV Se produce una revolución urbana y
un aumento de la actividad comercial y artesanal de una incipiente burguesía, al
tiempo que se fortalece el poder de las monarquías feudales. Los poderes universales (Pontificado e Imperio) se enfrentan y entran
en crisis. Las Cruzadas demuestran
la capacidad de expansión europea hacia el oriente del Mediterráneo, mientras
en Al-Ándalus (España
musulmana) se imponían los reinos cristianos del norte peninsular. La universidad medieval reelaboró el saber antiguo
a través de la escolástica (revolución del siglo XII). En los siglos finales se
conforman los rasgos que caracterizarán todo el periodo del Antiguo Régimen: una
economía en transición del feudalismo al capitalismo,
una sociedad estamental y una monarquía autoritaria en transición a la monarquía absoluta
Edad Moderna .De mediados o finales del siglo XV a
mediados o finales del siglo XVIII. Primera
Edad Moderna" o "Edad Moderna Temprana" Se toma como hitos que
marcan su comienzo la Imprenta, la toma
de Constantinopla por
los turcos o el descubrimiento de América; como
final, la Revolución francesa, la Independencia de los
Estados Unidos de América o la Revolución industrial. Es por primera vez, un periodo
de validez casi mundial, puesto que para la mayor parte del mundo (con la
excepción sólo parcial de China o Japón -que tras unos primeros contactos optan
por cerrarse a la influencia exterior en mayor o menor medida- o de espacios
recónditos de América, África y Oceanía -colonizados en el siglo XIX-),
significó la imposición de la civilización y
la denominada economía-mundo. Se
inició con la era de los descubrimientos
Edad Contemporánea. Desde
mediados o finales del siglo XVIII hasta
el presente. Una inicial era de
las revoluciones (revolución industrial, revolución burguesa revolución) acabó
con el Antiguo Régimen y dio paso en la segunda mitad del siglo XIX al
triunfo del capitalismo que
se extiende con el imperialismo a
todo el mundo, al tiempo que se veía contestado por el movimiento obrero.
Las guerras napoleónicas dieron paso a un periodo de
hegemonía británica durante la era Victoriana. El
comienzo de la transición demográfica (primero en Inglaterra, poco
después en el continente europeo y posteriormente en el resto del mundo)
produce una verdadera explosión demográfica que altera de forma radical
el equilibrio social y el del hombre con la naturaleza, sobre todo a partir de
la segunda revolución industrial (paso
de la era del carbón y de la máquina de vapor a
la era del petróleo y el motor de explosión y
la era de la electricidad
CONCLUSIÓN
A mi manera de ver todas las ciencias se basan en algo
desde una hipótesis en su investigación etc. Y
verlo de esa manera la historia también ha podido comprobar que los
hechos históricos son verídicos, en cuanto a historia de medicina y otras
también se han podido comprobar que no solo son cuentos como dicen sino que son
hechos que ocurrieron y por eso, y gracias a eso las cosas son lo que son.
Hubo
muchos descubrimientos en el paso del tiempo en cada edad que fue pasando esto
cambio al mundo entero.


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